jueves, 23 de julio de 2015

Patrones de conducta

Todos tenemos ideas, y es normal tener ideas.
Tenemos un cráneo que alberga un cerebro que, a su vez, genera unas ideas.
Si los pulmones existen para respirar, el estómago para digerir y los riñones para filtrar, el cerebro está para pensar, para elaborar ideas. Eso está bien. Hasta aquí todo normal.

Pero me gustaría lanzar una pregunta sin ánimo de ofender a nadie:
Si inspiramos y espiramos, si comemos y cagamos, si bebemos y meamos, es decir; si adquirimos unas sustancias y nos deshacemos de aquello que ya no nos sirve, ¿POR QUÉ ADQUIRIMOS PENSAMIENTOS Y NO NOS DESHACEMOS DE LOS QUE YA NO NOS SIRVEN?
Repito: pensar está muy bien, ¿pero está bien almacenar pensamientos durante toda la vida? Al almacenar pensamientos, ¿no estaremos convirtiendo los pensamientos en patrones de conducta? Y al convertir los pensamientos en patrones de conducta, ¿no estaremos convirtiendo esos patrones en verdades inamovibles? Y si la vida es movimiento, mutación, cambio constante, ¿no será que las verdades inamovibles, por su propia condición de inamovibles, están muertas? Y si resulta que somos aquello que pensamos (“pienso luego existo”), es decir; si nos identificamos con nuestras verdades inamovibles ¿no será que estamos muertos?, ¿no será el planeta que habitamos un planeta de zombis?

Me gusta pensar en la etimología de las palabras. Un patrón, por definición, es algo inamovible. Entonces, ¿qué es la patronal? Podríamos decir que la patronal es aquello o son aquellos que generan patrones, patrones sociales, ¿patrones de conducta? Pero como la patronal nos da de comer, compramos sus patrones y cumplimos un horario y una función claramente tipificada.
Lo sé; es rocambolesco. Pongamos que tan sólo fuera un juego de palabras, ¿pero no encierra algo de verdad?
Alguien me podría decir: yo no atiendo a patrón alguno, soy funcionario. Da lo mismo, el Estado es otra forma de patronal porque también promueve patrones de comportamiento. Yo soy anarquista- dirá otro. Da lo mismo, también es un patrón de conducta, una creencia. Y toda creencia se consolida al tener un contrario con el que enfrentarse. De ahí surgen las eternas dualidades:

Cristianismo vs Islamismo.
Capitalismo vs Comunismo.
Machismo vs Feminismo.
Cocacola vs Pepsicola
Real Madrid vs FC Barcelona...
Y así hasta el infinito.

La pregunta es: ¿somos capaces de cuestionar al patrón?, ¿somos capaces de cuestionar nuestros patrones de pensamiento? Porque, ¿quién es el patrón de nuestros patrones (de conducta), de nuestras creencias ? SOMOS NOSOTROS MISMOS.
¿Somos capaces de decirle al patrón de nuestros pensamientos: ya no creo en ti, pongo en cuestión todo aquello que me has hecho creer durante X años?
Tengo la creencia de que sí. Estoy convencido: somos capaces de hacerlo. Pero es sólo una creencia.
La cuestión es: ¿Vamos a sustituir los viejos patrones por otros nuevos? ¿Es eso realmente útil? ¿O tal vez podemos abandonarnos a la famosa frase del viejo Sócrates: “Sólo sé que no sé nada”, y desde ahí empezar a volar?

Los niños (y todos lo fuimos algún día), todavía no tienen patrones de conducta, por eso cuando se enfadan se enfadan de verdad, pero un instante después están jugando con la persona con la que se enfadaron como si nada hubiera pasado. Los niños no tiene ni patria ni bandera porque todo lo hacen desde el sentimiento, un sentimiento inmaculado. Por eso propongo, queridos y queridas: ¿por qué no sustituimos la rancia, trasnochada y apolillada expresión cartesiana “pienso luego existo” por un feliz, libre y liviano “siento luego existo”?

Yo no sé si las cosas irían mejor o peor. Además, ¿qué es mejor y qué es peor?
Lo que sí sé es que el ser humano tiene todas las posibilidades al alcance de su mano.

Durante siglos, para los humanos, la tierra era plana. Hoy no dudamos de su esfericidad. En el año 2537 tal vez, y sólo tal vez, se rían de nosotros porque creerán que el planeta tierra es helicoidal. Al final todo son creencias.

Podemos ser pioneros. Podemos ofrecer otros ángulos de visión del mundo. Pero ojo; ¿estamos dispuestos a ser quemados, aunque sea metafóricamente, en la hoguera? A Galileo casi lo queman.
Y sin embargo se mueve”.

3 comentarios:

  1. Muy interesantes tus reflexiones, querido Jordi. Algunos hablan de "desaprender" al proceso de evacuación de ideas. Quizá sea tan necesario como los fisiologicos. El problema es que nuestras creencias, habitos y hasta manías nos dan la percepción de nosotros mismos y nos llegamos a autodefinir por ellos ¿estamos equivocados en esto? Intuyo que al menos en parte. Es posible que los próximos pasos de la evolución del ser humano vengan por este camino: excretar ideas y mantener nuestra consciencia y personalidad. Pensaremos en ello

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  2. Querido Jordi,

    Reflexiono sobre lo que acabo de leer y recuerdo haber leído más de una vez que la tecnología mejora la calidad de vida de las personas. De momento que yo sepa, nadie ha inventado la máquina destructora de patrones de conducta. Desde aquí lanzo una piedra a ver si alguna avispada persona decide mejorar nuestras vidas y a ser posible con un solo clic.
    Cris

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  3. Vuelvo a ser yo, anónimo Cris. Al utilizar anónimo me piden que verifique que no soy un robot para mi sorpresa pasar la prueba consiste en marcar las fotografías que llevan pasta (de comer). En fin, quería compartirlo contigo. La verdad es que esto también da que pensar.
    Besos.
    Cris
    Pd: Estoy ansiosa por saber que me pedirá ahoraaaaa.

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